Antecedentes
El sitio del Patrimonio Cultural de Mimbres en el condado de Grant, Nuevo México, es un yacimiento arqueológico de gran importancia histórica, habitado antiguamente por el pueblo Mimbres, una comunidad nativa americana. A pesar de dos excavaciones previas, gran parte del lugar permanece inexplorado debido a su ubicación compleja, caracterizada por un terreno irregular y un acceso físico limitado. Estas restricciones geográficas y ambientales han dificultado históricamente los métodos de exploración arqueológica tradicionales.
En respuesta, Northrop Grumman, una empresa global de tecnología aeroespacial y de defensa, puso en marcha el proyecto Cultural Scans for an Interactive 3D Experience (SITEs). El objetivo es preservar digitalmente e investigar lugares de gran valor histórico. Llevado a cabo con la ayuda de los expertos en tecnología de drones Measur y Altomaxx, el proyecto se centró específicamente en métodos de exploración avanzados y no invasivos. Los sistemas integrados de georradar (GPR) y magnetómetro basados en drones de SPH Engineering fueron seleccionados para investigación del subsuelo.

Desafíos
El sitio patrimonial de Mimbres presentó obstáculos considerables para la exploración arqueológica, lo que afectó la viabilidad y eficacia del enfoque tradicional:
- Conocimiento arqueológico limitado. El sitio contaba con vastas áreas inexploradas debido a la mínima investigación arqueológica previa, lo que dejaba incógnitas sustanciales sobre el alcance y las características específicas de los hallazgos arqueológicos.
- Complejidad logística y costos. El transporte del equipo arqueológico tradicional y del personal a esta ubicación remota supuso importantes dificultades logísticas y elevados costos.
- Vegetación densa. La espesa vegetación que cubría gran parte del sitio restringía la visibilidad, dificultando los estudios de campo convencionales y provocando interferencias en las lecturas de los sensores y en la claridad de los datos.
- Complejidad del terreno. La elección de métodos de estudio convencionales podría haber derivado en una cobertura inconsistente, posibles riesgos de seguridad y una precisión de datos variable debido a un terreno irregular y accidentado.

Solución
Altomaxx realizó estudios basados en drones utilizando un dron DJI M350 RTK equipado con GPR Zond Aero 500 y Magnetómetro MagDrone R3 sistemas. El sitio se dividió en diez áreas de estudio y el dron se hizo volar en patrones perpendiculares norte-sur y este-oeste para garantizar una cobertura completa.

El estudio implicó vuelos de drones pilotados manualmente, con trayectorias ajustadas en tiempo real para adaptarse a la variabilidad de la vegetación y el terreno. Los datos de GPR se recopilaron con un espaciado de línea de 1 metro, mientras que los datos del magnetómetro se obtuvieron a lo largo de líneas espaciadas a 2 metros.
Los datos de GPR se procesaron utilizando Geohammer y Prism2.70 con filtros para minimizar el ruido inducido por la vegetación.

Los datos de magnetometría se limpiaron primero con la herramienta MagDrone Data Tool y luego se analizaron en Magneto. Los resultados finales se visualizaron e integraron con los mapas del sitio utilizando QGIS.


Hallazgos clave
Estudios basados en drones permitieron localizar con precisión los puntos de interés y ayudaron a ampliar la base de conocimientos sobre las estructuras enterradas:

En varias secciones del sitio, los datos del magnetómetro revelaron anomalías concentradas y bien definidas que sugieren la presencia de estructuras subterráneas importantes. Estas incluyeron señales consistentes con estructuras enterradas, vacíoso grandes alteraciones antropogénicas. Great Kiva y 200 Room Block, en particular, mostraron una anomalía de alta intensidad que se extiende a más de cuatro metros de profundidad.
Los datos de GPR adyacentes se confirmaron alteraciones significativas del suelo en zonas donde la interferencia de la vegetación era mínima. Sin embargo, en áreas de vegetación densa, la eficacia del GPR fue limitada. A pesar de ello, en ciertas ubicaciones donde las condiciones lo permitieron, el GPR aportó una validación fundamental a los hallazgos magnéticos al revelar alteraciones estratigráficas claras.
Donde ambos sensores pudieron recopilar datos utilizables, las anomalías superpuestas indicaron una alta probabilidad de presencia de estructuras arquitectónicas. El GPR fue fundamental para distinguir entre las variaciones naturales del subsuelo y las estructuras creadas por el ser humano, especialmente en áreas donde las lecturas del magnetómetro por sí solas resultaban ambiguas.
La adopción de tecnología LiDAR aérea se recomienda para mejorar el mapeo de la superficie. Su capacidad para penetrar el dosel vegetal y capturar variaciones topográficas sutiles respaldará una mayor interpretación y priorización de los objetivos arqueológicos.
Conclusión
La magnetometría basada en drones y el GPR demostraron ser altamente eficaces para superar las limitaciones logísticas y ambientales en el sitio del patrimonio cultural de Mimbres. Al proporcionar hallazgos arqueológicos precisos y específicos, esta tecnología establece un punto de referencia práctico para futuros proyectos arqueológicos en contextos similares y facilita estrategias de investigación y excavación fundamentadas.
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